UNA PICA EN FLANDES ANTES DE ROCROI. Por Víctor Manuel Galán Tendero.

02.04.2021 11:39

               

                En diciembre de 1643, la Monarquía española contaba con 77.517 soldados en los amenazados Países Bajos del Sur. Era una fuerza considerable, que daba idea de la importancia estratégica concedida a aquellas tierras, a despecho de los considerables problemas en Cataluña y Portugal. El conde-duque de Olivares, consciente que allí se jugaba la mayor posibilidad de ganar la guerra contra Francia, reforzó sus tropas en 1641-2, aprovechándose del valor y experiencia de sus mandos.

                Al fallecer de viruela en noviembre de 1641 el cardenal infante, asumió su gobernación don Francisco de Melo, con la misión de atacar a los franceses. Las fuerzas imperiales del territorio renano le ayudarían a defenderse de las acometidas holandesas.

                Don Francisco pensó atacar Francia hasta el río Somme, pero la oposición le hizo variar sus planes. Atacó hacia el Oeste, hacia Artois. El 10 de abril de 1642 reconquistó la plaza de Lens. La fortaleza de La Bassée fue sitiada y su guarnición se rindió el 11 de mayo.

                Sus fuerzas avanzaron entonces hacia Inchy, buscando enfrentarse con dos ejércitos franceses que llegaban desde el Sur.

                El 26 de mayo, en Honnecourt, derrotó al ejército de la Champagne comandado por el mariscal de Guiche. Cuatro mil franceses cayeron en el campo de batalla y otros tres mil fueron hechos prisioneros. También se tomó su artillería. En aquel momento de euforia se comparó aquella victoria con la de Nördlingen.

                Las fuerzas de don Francisco sitiaron Landrecies y se encararon hacia las tropas atacantes francesas que venían del Este. Ya en septiembre regresó a La Bassée y fortificó distintas posiciones.

                Antes de la derrota de Rocroi del 19 de mayo de 1643, los tercios españoles cosecharon estos éxitos, que algunos han considerado que los precipitaron a asumir riesgos mayores, mientras otros los han contemplado como ejemplo de su pericia, que les ayudaría a salvar más tarde lo más funesto de aquel duro revés.

                Para saber más.

                Jonathan I. Israel, “Olivares, el cardenal infante y la estrategia de España en los Países Bajos (1635-1643): el camino a Rocroi”, España. Europa y el mundo atlántico. Homenaje a John H. Elliott, Madrid, 2001, pp. 347-380.

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