SUEVOS Y VISIGODOS SE ENFRENTAN EN HISPANIA.

08.09.2018 12:15

                Tras la derrota de los hunos en los Campos Cataláunicos (451), los romanos pudieron prestarle mayor atención a la situación de Hispania, a donde enviaron a los condes Mansueto y Fronto. Se negoció una paz con los suevos, que aceptaron el dominio romano de la Cartaginense, vital frente a los vándalos en el Norte de África. Los suevos se mantuvieron fuertes en la Galaecia y Lusitania. Muchos historiadores reconocen que también controlaron por entonces las ciudades de Mérida y Sevilla.

                El asesinato del emperador Valentiniano III en el 455 añadió confusión al tambaleante Imperio romano de Occidente. Petronio Máximo se enfrentó por su dominio con Maximiano y Mayoriano, nombrando comandante a Avito. Los suevos aprovecharon las circunstancias para emprender nuevas campañas.

                Avito se había dirigido para recabar la ayuda de los visigodos a Toulouse, donde conoció la noticia del asesinato de Petronio Máximo. El rey visigodo Teodorico II le persuadió para que tomara la corona imperial. Fue aclamado por una asamblea de senadores romanos de la Galia. El flamante emperador y el propio Teodorico II, como aliados, enviaron embajadores a los suevos para reconducir la situación. Según el historiador Hidacio, rechazaron los acuerdos y atacaron la Tarraconense.

                Mientras Avito se dirigía contra los vándalos, que habían saqueado Roma, Teodorico II emprendió una importante campaña en Hispania en el 456, de la que conocemos ciertos detalles gracias al Chronicon del citado Hidacio. Así nos la refiere (según la traducción de J. Campos):

                “Más tarde, en el VI de Marciano, era CCCCXCIV, el rey de los godos Teodorico con fuerte ejército y por designio y orden del emperador Avito entra en las Hispanias.

                “Y habiéndose opuesto el rey de los suevos, Requiario, a doce millas de la ciudad de Astorga, junto al río Órbigo, el día 5 de octubre, viernes, es vencido en el combate entablado; batidas sus formaciones, cayendo presos bastantes de ellos, puestos en fuga muchísimos, el mismo rey herido y huyendo, apenas puede escapar a las tierras del extremo de Galaecia.”

                Astorga o Asturica Augusta contaba con buenas defensas. Se ha estimado el perímetro de sus murallas en dos kilómetros. Sin embargo, Requiario dio la batalla en campo abierto en lugar de acogerse a la ciudad fortificada para desgastar al enemigo. No conocemos sus motivos, como tampoco el desarrollo del combate. La capital de la Galaecia, Bracara Augusta, sería al poco saqueada por los visigodos en unos términos que recuerdan la de Roma por los vándalos:

                “Dirigiéndose el rey Teodorico con su ejército a Braga, última ciudad de la Galaecia, el 28 de noviembre, domingo, se produce un saqueo, aunque sin sangre, sin embargo muy desgraciado y lamentable de dicha ciudad.

                “Se llevan gran cantidad de cautivos; se asaltan las basílicas de los santos, los altares son levantados y destruidos, después raptadas las vírgenes de Dios, aunque conservando su integridad, el clero despojado hasta de los vestidos que defienden el pudor, toda la gente de ambos sexos con los niños, sacada de los lugares de santo refugio, llenado el lugar sagrado de la inmundicia de jumentos, ganado y camellos, todo esto renovó de parte de la ira del cielo los ejemplos escritos sobre Jerusalén.”

                Finalmente, el rey suevo fue hecho prisionero.

                Requiario, prófugo y refugiado en el lugar que se llama Portucale, es presentado preso al rey Teodorico. Puesto éste en prisiones, y entregándose los demás que habían sobrevivido del primer combate, (…) muertos con todo bastantes, queda destruido y concluido el reino de los suevos.

                A pesar de todo, los suevos reharían su reino y los visigodos tendrían que vérselas con ellos hasta finales del siglo VI.

                Bibliografía.

                Díaz, P. C., El reino suevo (411-585), Madrid, 2013.

                González Salinero, R., Introducción a la Hispania visigoda, Madrid, 2018.

                Víctor Manuel Galán Tendero.

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