LOS MORISCOS EN EL NORTE DE ÁFRICA.

24.08.2019 09:13

                La larga lucha entre la Cristiandad y el Islam en la península Ibérica desplazó a lo largo de los siglos a importantes grupos de población. Por razones prácticas, los poderes cristianos permitieron a veces la presencia de comunidades musulmanas bajo su dominio, los llamados mudéjares, más tarde convertidos en moriscos. Otros musulmanes prefirieron abandonar más pronto o después el territorio cristiano y al Norte de África de la Baja Edad Media llegaron andalusíes. Mikel de Epalza apuntó certeramente que tal área disponía de estructuras de acogida a todos los niveles, que se concretaban en sus núcleos urbanos.

                Cuando se toma la decisión de expulsar a los moriscos de España, se opta en gran parte por desplazarlos al Magreb. En los siglos XIV y XV las autoridades del reino de Valencia habían visto con preocupación la marcha de mudéjares allí, ya que fortalecía a sus rivales. Vistos finalmente como una quinta columna, los moriscos valencianos fueron los primeros expulsados.

                Al principio tomaron tierra en las plazas españolas de Orán y Mazalquivir, desde donde fueron expulsados al interior del territorio. Las características culturales de los moriscos chocaron con la de los habitantes de allí y algunos grupos de beduinos llegaron a saquearlos. Las autoridades otomanas de Argel tuvieron que enviar tropas para mantener el orden. Tales noticias llegaron a la Península y sirvieron para animar la rebelión de algunos grupos moriscos en el reino de Valencia.

                Otros grupos de moriscos tuvieron más fortuna. Llegaron a Tetuán, un destino usual de los emigrantes andalusíes, y Salé, donde los originarios de la extremeña Hornachos fortalecieron una verdadera república pirata, que rechazó la autoridad del sultán de Marruecos. En el territorio de Túnez destacaron como agricultores, artesanos y comerciantes, en dedicaciones más pacíficas. Algunos grupos llegaron más al Este, a Egipto, la Gran Siria y Estambul, destacándose cómo terminaron formando parte de una sociedad con comunidades con usos particulares como la del imperio otomano. Sin lugar a dudas, la singladura de los moriscos fue larga y compleja.

                Bibliografía.

                AA. VV., La expulsión de los moriscos, Valencia, 1998.

                Domínguez Ortiz, A.-Vincent, B., Historia de los moriscos. Vida y tragedia de una minoría, Madrid, 1978.

                Víctor Manuel Galán Tendero.

 

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