LOS MOLINOS HIDRÁULICOS EN LA EUROPA FEUDAL. Por Carmen Pastor Sirvent.

07.09.2017 16:30

                

                Los molinos hidráulicos tenían una gran tradición desde la Edad Antigua y en la Europa feudal los grandes señores, los acaudalados hombres de negocios de las ciudades e incluso grupos de campesinos, a veces con lazos familiares, supieron ver sus enormes ventajas.

                Al menos desde el siglo IX se hizo uso en la Europa posterior a Carlomagno de molinos de agua, cuya importancia no dejó de aumentar al compás del crecimiento económico de las centurias siguientes. En Grenoble y Lérin se emplearon para abatanar los paños antes del año 1040, y en Picardía y Normandía sirvieron para la elaboración de malta requerida para la cerveza hacia el 1088.

                Estos nuevos molinos hidráulicos contaron con martillos verticales accionados por levas dispuestas en uno de sus ejes. En la artesanía textil resultaron muy útiles y se difundieron hasta Inglaterra, Alemania y Suecia. En suelo inglés, ganaron protagonismo en las regiones del Noroeste gracias a sus ríos. En ciudades como Barcelona, los molinos del riego condal rindieron grandes provechos a distintos miembros del patriciado urbano a mediados del siglo XIII. Los reyes los concedieron a veces como beneficios, caso de Alfonso VIII al monasterio burgalés de Santa María de las Huelgas.

                En aquel siglo, un molino de agua podía llegar a tener ruedas de tres metros y medio de diámetro, y de disponer de una fuerza equiparable a tres y medio caballos de vapor. Con semejantes cualidades, se les aplicó desde moler grano a pulir armas. En Francia llegaron a desplazar a veces a los antiguos trabajadores, que se mostraron airados por la pérdida de su empleo. Algunos historiadores, de forma enfática, han hablado de una verdadera revolución industrial en la Europa coetánea.

                Los molinos hidráulicos, por ende, alcanzaron un gran valor. En 1488 se permutaron dos en el jienense río de Guadalbullón por unas tierras por voluntad del conde de Arcos de la Frontera. No resulta extraño que suscitaran numerosos litigios por razón de su provisión hidráulica o reparto de beneficios.

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