LA PUGNA POR SORIA EN 1812.

30.08.2019 22:35

                A comienzos de 1812 la guerra contra Napoleón en España todavía no estaba ganada por sus oponentes. Las fuerzas imperiales ocupaban una serie de plazas fuertes, desde las que sometían tributariamente los territorios circundantes. Su mantenimiento pesaba severamente sobre sus gentes, que se las tenían que ver cotidianamente con fuerzas de toda laya.

                La ciudad de Soria se encontraba en tal situación. Varios de sus comerciantes de lana se acomodaron al orden napoleónico y la plaza concentraba importantes sumas de dinero y valiosas cantidades de grano. Individuos como el juez de policía Juan Manuel Díaz de Arcaya mantenían una dura vigilancia sobre su vecindario.

                Cualquier atacante que quisiera tomar Soria se las tendría que ver por entonces con su antigua muralla de cinco metros y medio de altura y un espesor de casi dos. Sus cubos salientes conformaban verdaderos baluartes. Tales defensas Habían repelido ataques españoles y Soria fue considerada una segunda Figueras desde donde emprendían acciones los napoleónicos.

                El mariscal de campo José Durán, comandante general de las provincias de Aragón y Soria, se propuso tomarla, con las indicaciones del maestro de obras de la plaza Dionisio Badiola, que sugirió un ataque por tres puntos contra el arrabal.

                Conscientes del peligro, los napoleónicos enviaron cuatro divisiones de socorro desde el camino más recto a Soria, Torrecilla, Peñaranda y Aranda del Duero. Los españoles lograron rechazarlos y tomaron posiciones desde la misma Aranda. A continuación se dirigieron a Garray, desde donde salieron con viento y nieve la noche del 17 de marzo de 1812.

                 El 18 por la mañana se tomó el arrabal a despecho del fuego contrario. Se logró irrumpir en loa ciudad amurallada y los napoleónicos se encerraron en la posición fuerte del castillo. En los partes de operaciones se ensalzó la acción de unidades como el batallón de los Numantinos como ejemplo de un valor ancestral, según el gusto histórico coetáneo.

                Las acciones implicaron la demolición de las murallas con arietes. Se llegaron a incendiar los conventos de San Francisco, San Benito, la Concepción y el Hospital, con noventa y seis enfermos contabilizados. Con todo, se logró la liberación del cabildo eclesiástico.

                El terreno peñascoso obstaculizaba la acción de los arietes contra el castillo. La llegada desde Aranda de un refuerzo de 2.500 infantes, 600 caballos y dos piezas de artillería hicieron posible el asalto contra tal posición. Se hizo salir a los vecinos más pudientes y se alistaron a los más útiles. El 19 de marzo, coincidiendo con la promulgación de la Constitución de Cádiz, Soria cayó en manos de los españoles. La batalla por su dominio había sido dura.

                Fuentes.

                Archivo Histórico Nacional, Depósito de la Guerra, 91, N. 25.

                Víctor Manuel Galán Tendero.

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