LA NARANJA MECÁNICA: UNA PELÍCULA VISIONARIA.

08.09.2014 16:30

 

    Alex, el protagonista, es un joven que decide escoger la maldad como doctrina. No está obligado a ello por su situación social ni mucho menos. Él simplemente hace el mal y disfruta de ello. Durante gran parte de la película Alex no cambia su postura y como si fuera un acto normal viola a mujeres y da brutales palizas con sus compañeros a los indigentes que encuentra por la calle.

    Es impresionante la serenidad y normalidad con las que el protagonista narra los hechos.  Gracias a lo cual, en la mente de cada espectador, se introduce una idea a modo de pequeña semilla, que durante la película va creciendo en el interior de nuestras mentes. Pero nosotros no nos damos cuenta hasta la parte final del largometraje.

    Alex durante una de sus fechorías es capturado, y a partir de entonces es sometido a un novedoso método de rehabilitación de enfermos mentales. A partir de entonces la violencia que tanto amaba es empleada contra él mediante extraños métodos con el fin de modificar su subconsciente.

    En un principio, el método “ludovico” logra su propósito de modificar la conducta violenta y el instinto de destrucción de Alex. Pero a pesar de escoger un final abierto de película, Kubrick desvela su locura al público variando la intención de la novela original de que Alex se curara. Y sí, realmente se cura, pero volviendo a su locura. Alex sin capacidad de elección es como un ave sin alas, da lástima, y esa es la idea que inicialmente planteó el director con la inocente voz de los diálogos anteriormente nombrados y que poco a poco crece en nuestras mentes.

    Kubrick también incluye infinidad de objetos extraños relacionados con la erótica y el sexo en la decoración de los interiores de las casas, en escenas que se han ganado fama.

    Esta película generó que varios grupos neonazis  llevaran a cabo actos de violencia como los de la película en Gran Bretaña. En muchos países está censurada. Respecto a la violencia  en esta película me surgen varias ideas fundamentales.

    En primer lugar la sociedad y el poder (incluso en la actualidad) tienen la capacidad de ejercer torturas como las que en la película se le propinaban a Alex, y me resulta curioso que la violencia sea combatida con más violencia a nivel social.

    La segunda idea pasa por considerar la violencia y la destrucción más atractivas e impactantes que la creación, aunque resulte terrible pensarlo.

    Y por último, y no menos importante, surgen dos cuestiones delicadas. ¿Es posible que actualmente el gobierno manipule a todos mediante los medios de comunicación y accione otros tipos de propaganda como muestra Kubrik con Alex (aunque de una manera más sutil)? ¿Se comporta realmente nuestra mente como una “naranja mecánica”? Que cada uno reflexione y disfrute con sabiduría del cine.

Crítica de Andrés Martínez Arribas.

                                    

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