LA GUERRA DE SUCESIÓN ESPAÑOLA EN LAS INDIAS.

27.02.2019 16:08

                La dinastía borbónica fue acogida sin grandes problemas en América a diferencia de la Península, donde el Consejo de Indias se declaró por Carlos de Austria. Allí se temía el expansionismo inglés y holandés. La empresa escocesa en el Darién en 1698, la del fallido intento de crear una Nueva Caledonia, fue combatida por los españoles de Indias con fórmulas de Cruzada.

                Era vital para la causa de Felipe V mantener expedita la Carrera de Indias. La armada francesa la reforzó. En 1701 partieron de Brest las escuadras de Coêtlogon y Châteaurenauet para escoltar la flota de Nueva España, que no había podido partir de Veracruz. Sus caudales pudieron arribar a la Península, a despecho de batallas navales como la de Vigo en 1702. Francia rentabilizó su posición introduciendo en la América española muchos esclavos africanos.

                Inglaterra pretendió cortar las comunicaciones atlánticas de sus adversarios, en consecuencia. La toma de Gibraltar fue de gran trascendencia, por lo que también intentó fortalecer su posición al otro extremo del Océano. Fijaron los británicos su atención sobre Cuba y Florida. Los colonos de las Carolinas pusieron en serios aprietos la plaza fuerte de San Agustín, en la Florida, aunque al final no lograron el éxito esperado.

                Los españoles reaccionaron con vigor. Desde Cuba, llegaron refuerzos a Florida. Amparados en las ordenanzas de 1674, los corsarios españoles actuaron desde sus bases cubanas contra la navegación británica, incluso muy al Norte de las Américas, y el Galeón de Manila no pudo ser apresado. Las islas de Juan Fernández sirvieron de base ocasional a las naves británicas, que burlaron a la Armada del Mar del Sur, pero no consiguieron grandes éxitos en el Pacífico.

                Los españoles aprovecharon la guerra para ajustar cuentas con los portugueses en el Río de la Plata, donde tomaron la colonia de Sacramento en 1705. De gran importancia estratégica, era una de las vías de entrada del contrabando al virreinato de Perú. El avance de las misiones jesuíticas había colisionado con los expansivos portugueses de Sao Paulo. Al decantarse Portugal por Carlos de Austria se reabrieron las heridas entre los dos imperios ibéricos, una situación que se prolongaría durante el siglo XVIII.

                La paz de Utrecht de 1713 no cercenó el imperio americano de España, que se había mantenido firme en la defensa de la dinastía borbónica. Se tuvo, no obstante, que restituir a los portugueses la colonia de Sacramento y los británicos consiguieron el Asiento de la introducción de esclavos africanos, gestionado por la Compañía del Mar del Sur. La guerra de Sucesión puso de manifiesto las fortalezas y las debilidades de las Indias hispanas.

                Fuentes y bibliografía.

                Cantillo, A. del, Tratados, convenios y declaraciones de Paz y Comercio que han hecho los monarcas españoles de la Casa de Borbón desde el año 1700 hasta el día, Madrid, 1843.

                Zapatero, J. M., La guerra del Caribe en el siglo XVIII, San Juan de Puerto Rico, 1964.

                Víctor Manuel Galán Tendero.

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