LA GRAN METRÓPOLI DEL MISISIPI, CAHOKIA. Por Víctor Manuel Galán Tendero.

18.05.2020 19:59

               

                Cuando evocamos las grandes civilizaciones de la América precolombina, acostumbramos a pensar en los mayas, aztecas o incas. Sin embargo, no se tiene tan presentes a otras que florecieron al calor del desarrollo de la agricultura.

                En el valle del Misisipi, en el actual Estado de Illinois, surgió en el siglo IX una importante cultura cuyo centro fue la gran metrópoli de Cahokia. Su nombre nada tiene que ver con sus pobladores de entonces, sino con los pueblos que se encontraron los franceses en el siglo XVII.

                El cultivo del maíz, el frijol y la calabaza impulsó la aparición de una sociedad jerarquizada, en la que gozaron de una gran consideración los guerreros-halcón. Las labores agrícolas se vieron favorecidas por un período climático más cálido que el posterior, que también afectó a la Europa de los siglos IX-XIII.

                Con una alimentación más segura, que también incluía la pesca y la caza, se pudo mantener una gran cantidad de población y emprender una serie de obras arquitectónicas de fuste. Se ha estimado que entre los siglos XI y XII Cahokia creció de unos 3.000 a más de 15.000 habitantes. Contando las aldeas de alrededor, varios autores han defendido una población de 40.000 personas, una cifra que no superaría en la América del Norte Filadelfia hasta 1780.

             Cahokia fue un gran centro con ciento veinte montículos y plazas ceremoniales. En su centro se erigió el gran montículo de los Monjes, llamado así por los trapenses que se establecieron brevemente allí en tiempos de la colonización. Desde esta eminencia se trazaron cuatro grandes plazas, en cada uno de los puntos cardinales, con fines religiosos. Al Sur se alzaba el montículo mortuorio de la Serpiente de Cascabel, que ha sido interpretado como un acceso privilegiado al inframundo para favorecer las cosechas.

                Al Oeste de Cahokia se han encontrado una serie de círculos de madera, que se han interpretado como observatorios astronómicos, de gran importancia para la vida cotidiana de aquellas gentes.

                En su momento de esplendor fue un gran centro productor y distribuidor de herramientas como las azadas, abarcando su radio comercial desde los Grandes Lagos al golfo de México.

                Sin embargo, aquella metrópoli declinó a partir del siglo XIII. Se han barajado diversos factores. La presencia de una empalizada con bastiones ha hecho sospechar un final violento, ocasionado por invasores, pero otras causas parecen más sólidas. A los problemas derivados de alimentar una población tan grande, se añadirían los provocados por la cantidad de residuos que tal concentración humana generaba. Tampoco se ha aducido el impacto de las inundaciones en la menguante fortuna de Cahokia.

                A día de hoy, la arqueología y una mirada más comprensiva nos permiten conocer uno de los tesoros de la Historia del interior de la América del Norte antes de la llegada de los europeos.

                Bibliografía.

                Chapell, S. A. K., Cahokia: Mirror of the Cosmos, Chicago, 2002.

                Emerson, T. E., Cahokia and the Arquaeology of Power, Tuscalusa, 1997.

 

 

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