LA CRISIS DEL SIGLO XVII Y DOS DE SUS ESTUDIOSOS EN LA BPM REQUENA.

06.09.2014 18:00

                

                Geoffrey PARKER, El siglo maldito. Clima, guerra y catástrofe en el siglo XVII, Barcelona, 2013, Planeta.

                Emiliano FERNÁNDEZ DE PINEDO, El censo de la sal (1631). Hacienda y consumo, Bilbao, 2014, Universidad del País Vasco.

                El tiempo actual invita a reflexionar sobre el fenómeno histórico de las crisis. Los medios de comunicación y de difusión cultural nos ofrecen historias de muy desigual valor sobre otros tiempos críticos, que ahora no nos parecen tan alejados. La crisis de la Baja Edad Media, la del siglo XVII y la iniciada en 1929 se comparan con la presente con fortuna desigual.

                Conocedores del deseo de aprender de muchos, los bibliotecarios de la BPM de Requena han realizado un buen acopio de obras, renovando su oferta sobre la siempre difícil crisis del siglo XVII con dos trabajos de valor muy desigual.

                Geoffrey Parker es una de las grandes firmas de la historiografía actual, vinculándose a obras de singular acierto y notable éxito. Su nombre de por sí ya es garantía más que probada para muchos, sean lectores medios o eruditos. En El siglo maldito demuestra sus grandes dotes de narrador, y nos brinda una entretenida historia en la que no falta de nada: intrigas, ambiciones, guerras, violaciones de jovencitas, crímenes y epidemias. Muy consciente de su fama planetaria en nuestro mundo global, no se circunscribe a los campos de batalla europeos y sobrevuela los de otros continentes. En la mejor tradición de las obras de recopilación histórica del mundo anglosajón, el lector español medio podrá disfrutar con la apasionante lectura de los vertiginosos acontecimientos que conmovieron a Inglaterra, Polonia, el Imperio turco o China en el siglo XVII, de los que no siempre dispone de cumplida información por muy distintas razones.

                Otra cosa es la arquitectura teórica de su reciente obra, bastante endeble. La coincidencia de periodos revolucionarios en distintos puntos del planeta le ha llevado a postular que la crisis global del XVII respondería a los efectos del cambio climático, tema apasionante de gran actualidad también. Parker, autor curtido y con un gran equipo de colaboradores universitarios no siempre mencionados (los negros de nuestros círculos universitarios), acumula referencias de episodios climáticos extremos, que pueden convencer a muchos de su hipótesis. Sin embargo, no responde a dos cuestiones fundamentales: ¿por qué en el siglo XVIII no se prolongó la crisis pese a continuar bajo los efectos de la Pequeña Edad de Hielo?, y ¿por qué la crisis no afectó por igual a todos los países? Parker nos decepciona, ya que su respuesta está muy por debajo de la del recientemente fallecido Eric Hobsbawm, que sin tantos cascabeles articuló una propuesta de explicación y de investigación de gran atractivo intelectual. Evidentemente no buscaba los laureles del best seller.

                Emiliano Fernández de Pinedo tampoco los busca en su estudio sobre el censo de la sal (1631), un trabajo técnico sobre un aspecto muy particular de la fiscalidad de la España de los Austrias Menores. Por desgracia muchos rechazarán de buenas a primeras su lectura por considerarla patrimonio de especialistas. Es un craso error.

                Fernández de Pinedo, otro avezado investigador de reconocida y merecida solvencia, nos regala una pequeña joya, que invitamos a leer de forma no convencional dados los recelos que a veces suscitan esta clase de obras. Una vez que hayamos disfrutado de su precisa introducción, podemos pasar al final del libro, donde encontramos un magno apéndice documental. Invitamos a leerlo con detenimiento tanto para comprobar su riqueza de datos como para hacernos una somera idea de las dificultades de interpretación con las que se topa a diario el verdadero historiador. Aquí no encontramos ni a Cipango ni a Catay, sino a localidades andaluzas y de otros puntos de la antigua Corona de Castilla de forma más somera con sus relaciones de vecinos y de rebaños de ganado. Todo muy prosaico, todo muy real. A continuación el lector puede disfrutar con el excelente estudio del autor a tales documentos, que excede con mucho el simple comentario de texto alargado.

                Al plantearse el problema de la tributación por el consumo de sal se abren interrogantes y posibles contestaciones acerca de la riqueza pecuaria, del poder adquisitivo, de la presión fiscal, de los niveles de rentas y de cómo se decidía la política impositiva en aquel tiempo. En ningún momento se asevera sobre cuestiones mundiales, pero se apuntan con firmeza elementos de la vida cotidiana de nuestros antepasados del XVII.  La reforma fiscal fracasaba en una Castilla con niveles de renta modestos y dominada por las oligarquías locales.

                Entonces ya no responsabilizamos a la lluvia o a las erupciones volcánicas del cinturón de fuego de la crisis, sino a las decisiones de unos grupos dominantes encaramados a la máxima autoridad. Emiliano Fernández de Pinedo no pretendía disertar sobre lo divino y lo humano de aquel temible siglo XVII, pero consigue hacernos entender mejor que Geoffrey Parker su naturaleza histórica. Los estudios de historia local, que pueden parecer insignificantes a ojos de muchos, nos permiten conocer mejor toda una época, y son mucho más que una referencia morbosa para una gran teoría que todo lo tiene decidido de antemano.

                Víctor Manuel Galán Tendero.

 

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