¿INFLUYE LA TELEVISIÓN EN NUESTRA MANERA DE PENSAR? Por Clara Soriano Sánchez

13.09.2014 09:00

    Miércoles. Llegas a casa del trabajo/escuela.  Saludas a tus familiares y te vas a ver al pequeño de la casa, que está viendo los dibujos. Te sientas junto a él y te limitas a  escuchar… Oyes cosas como “No me gustan las verduras, ¡no las quiero!”, “¡No me gusta el colegio!”, “Odio hacer los deberes…” entre otras cosas. Probablemente, el niño al oír este tipo de frases repetidas veces, empiece a entender gracias al personaje de los dibujos animados que para él es mejor comer hamburguesas, golosinas… están más ricas. No ir al colegio o no hacer los deberes ya que tiene más tiempo para jugar, y muchas cosas más. El niño no entiende que la televisión lo está sometiendo, no se da cuenta de que le está transmitiendo sus pensamientos y creencias de una forma sutil, que parezca inocente… Podemos notar la influencia que intenta difundir en dibujos como “Los Simpsons”, “Padre de Familia” o “American dad”, entre muchos otros. Dibujos que en teoría son de una determinada ideología, pero el canal que los emite es de otra, lo cual, se podría decir que es más sencillo convencer a la sociedad, pues ya se sabe los pensamientos que tienen.

    En muchas ocasiones el telediario nos cuenta las noticias de una forma… particular. No podemos creer enteramente de lo que nos están contando. Manipulan la realidad. Al igual que las películas basadas en hechos reales, como por ejemplo, la  “La Matanza de Texas”, como un amigo dijo en su día “seguro que se inventaron todo. De hecho, apostaría por qué cuando llegabas a esa casa te daban una colleja y te ibas a tu casa, y de ahí, sacaron todo” Manipulación en su totalidad. Eso mueve el mundo. ¿Por qué? Por intereses. Siempre hay un interés. En ocasiones se puede llegar a pensar que no existe acción desinteresada.

    Creo que hay que tener cuidado con lo que se ve en la televisión, no hay que dejarse llevar por opiniones de terceros, no dejar que cambien tu forma de ser o de pensar, pues eso es muy triste y a mi juicio cruel, no por mí, ni mucho menos, sino por los pequeños, los niños, nuestro futuro, el cual tenemos que cuidar para continuar mejorando nuestra sociedad, enseñarles a tener un pensamiento, unas ilusiones, una decisión, una base fuerte que pueda crear una personalidad o por lo menos una persona.