EXODUS: NI DIOSES, NI REYES, NI NADA DE NADA. Por Gabriel Peris Fernández.

30.12.2014 09:38

                

                Por estas entrañables fechas muchos desempolvan las figuritas y figurones del Belén, con sus camellos y palmeras incluidos. A los niños les hace gracia y a los padres se les cae la baba. Todo es previsible, pero bonito si hay paz y gloria en los dichosos hogares de mantecada y anís castellana.

                Poco dichosos terminan sintiéndose los espectadores de un pesebre de Ridley Scott, solemne bodrio en el que tiramos a faltar el caganer con cara de Pujol. En Marruecos y en Egipto, donde abundan los amantes de la libertad, la han prohibido, dándole una dignidad y empaque que la peliculilla no tiene ni por asomo. Los fanáticos obcecados siempre terminan haciendo estupendamente el ridículo, más que Exodus que es decir mucho.

                El peliculón, dignos de los de Antena 3, no funciona ni para los meapilas de la parroquia, los ateos come-curas o los tecnólogos del efecto especial. Esperemos que al menos las familias del director y su equipo se muestren comprensivas en tan infortunados momentos.

                Si ni por asomo se cree que Moisés fuera el agente de Dios para la liberación del pueblo elegido por razones muy comprensibles, mejor es que no se haga aparecer al tal dios como un delincuente juvenil digno de un instituto de secundaria, un elemento bien real de nuestro quebrantado paisaje. Además, sobran las siete plagas. Claro que sin los cocodrilos, ranas, moscas y granos el aburrimiento está de sobra garantizado antes de ser atrapado en la taquilla. Ni las maquetas de Metrovacesa en forma de ciudad egipcia disuaden al respetable del timo.

                La ausencia de guion y de personajes elaborados está más que garantizada. Del tal Moisés no sabemos a ciencia cierta si es Batman cuando pordioseaba por China, del calvo mal afeitado Ramsés II si es una mamá primeriza… y de los otros sólo sabemos el nombre del personajillo. Aquí no hay nada de nada, ni drama familiar ni amatorio. Sólo paisaje rocoso… español, eso sí, pues según Batman el rodaje del bodrio nos ha redimido de mucho pobre mendicante, ayudando a la recuperación económica nacional. ¡Si lo sabrá él, con lo que pasó antes de ser rescatado por la Liga de las Sombras! ¡Tiembla Mariano que Yahvé se nos ha manifestado!

                A Ridley Scott se le ha visto el plumero. Con Gladiator vio el cielo abierto (ahora el susodicho delincuente se lo cerrará) tomando un tostón de tiempos de Maricastaña y sesión doble tras el cocido como La caída del imperio romano, e imprimiéndole ritmo y acción al estilo de una película del Oeste entretenida. Las gentes se lo pasaban en grande con los mamporros del Russell Crowe, liquidando al canalla del jefe, y santas pascuas. Claro que ahora tenía que superar Los diez mandamientos

                A un servidor de todos ustedes tampoco le gusta mucho esta película, pero puestos a ver una de belenes recomendamos la de Charlton Heston y Yul Brynner, cuyas esposas en pantalla eran más guapas que las de Exodus. Evidentemente todo esto no tiene ni un átomo de cine histórico por mucho que se gaste la palabrita de historia en estas embarazosas situaciones audiovisuales. A todo caso recomendamos cordialmente a Ridley Scott, que en su día hizo buenas películas y al que apreciamos mucho, que no haga su versión de Sin novedad en el Alcázar por mucho que le guste España. María Valverde, que aparece en la peli con el logotipo de supermercados UDACO encima de su prominente nariz, no encajaría como el sacrificado hijo del coronel Moscardó (otro bicho escapado de las siete plagas).

                Lo que no verán en EXODUS:

                

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