EL SAN JUAN DE LA GRANADA NAZARÍ.

24.06.2019 11:30

               

                San Juan es uno de los días grandes del año, que llegó a celebrarse hasta en la Granada de los nazaríes. Allí se llamó ansara, con un fuerte acento agrícola que daba pie a que los poetas cantaran las excelencias de la tierra y que se encendieran en los campos hogueras con hierbas olorosas. Las gentes trabajadoras se disfrazaban y se reunían por calles y parajes, degustando buñuelos y almojábanas. Los sultanes no dejaban de promover tales celebraciones y un célebre romance nos conduce a la mañana de San Juan, del que ofrecemos la versión de la Silva de 1550:

La mañana de San Juan                al tiempo que alboreaba,

gran fiesta hacen los moros       por la vega de Granada.

Revolviendo sus caballos             y jugando de las lanzas,

ricos pendones en ellas                               broslados por sus amadas,

ricas marlotas vestidas                 tejidas de oro y grana.

El moro que amores tiene          señales de ello mostraba,

y el que no tenía amores             allí no escaramuzaba.

Las damas moras los miran         de las torres del Alhambra,

también se los mira el rey           de dentro de la Alcazaba.

Dando voces vino un moro         con la cara ensangrentada:

Con tu licencia, el rey,                   te daré una nueva mala:

el infante don Fernando              tiene Antequera ganada;

muchos moros deja muertos    yo soy quien mejor librara,

siete lanzadas yo traigo                               el cuerpo todo me pasan,

los que conmigo escaparon        en Archidona quedaban.

Con la tal nueva el rey                  la cara se le demudaba;

manda juntar sus trompetas     que toque todas el arma,

manda juntar a los suyos             hace muy gran cabalgada,

y a las puertas de Alcalá               que la Real se llamaba,

los cristianos y los moros             una escaramuza traban.

Los cristianos eran muchos         mas llevaban orden mala.

los moros, que son de guerra,  dádoles han mala carga,

de ellos matan, de ellos prenden,           de ellos toman en celada.

Con la victoria, los moros             van la vuelta de Granada;

a grandes voces decían:                               ¡La victoria ya es cobrada!

                El romancero viejo. Edición de Mercedes Díaz Roig, Madrid, 2003, p. 91.

                Víctor Manuel Galán Tendero.

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