EL ARTE LEVANTINO, UNA JOYA DE LA PREHISTORIA. Por Víctor Manuel Galán Tendero.

07.11.2021 12:00

               

                El arte levantino es una de las manifestaciones más características de la creación de la humanidad de la Prehistoria europea. Su naturalismo representó a seres humanos y animales, formando verdaderas escenas, visibles en abrigos cercanos a fuentes, manantiales y ríos.

                Breuil defendió que era coetáneo del arte franco-cantábrico del Paleolítico Superior, aunque Martín Almagro sostuvo que correspondía al Mesolítico. Eduardo Ripoll diferenció en 1960 la existencia de hasta cuatro fases sucesivas en el arte levantino, que en 1979 Antonio Beltrán interpretaría como el reflejo de un proceso de aculturación.

                A partir de 1980 se animó el debate sobre la identidad de sus autores, ya que entre sus antecedentes se han apuntado las piezas de grabados paleolíticos, al aire libre, en las cercanías de los yacimientos levantinos. Sin embargo, el estudio del arte macro-esquemático de los yacimientos alicantinos de La Sarga y Barranc de Benialí ha demostrado que se superpone con el levantino. Se ha propuesto una cronología que abarca del 10.000 al 4.500 antes de Jesucristo.

                A día de hoy, el número de yacimientos de arte levantino por provincias es el siguiente:

GRANADA

2

JAÉN

42

ALMERÍA

25

MURCIA

72

ALBACETE

79

ALICANTE

130

VALENCIA

69

CASTELLÓN

102

CUENCA

12

TERUEL

67

GUADALAJARA

2

TARRAGONA

39

LÉRIDA

16

ZARAGOZA

18

HUESCA

78

BARCELONA

5

               

                En Málaga y Cádiz también se han localizado manifestaciones artísticas que se han vinculado con el arte levantino. En Almería destaca el núcleo de Los Vélez, en Murcia los de Moratalla, Jumilla y Cieza, en Albacete los de  Almansa y Alpera, en Alicante el de la  Vall de Gallinera, en Valencia el de Dos Aguas y Bicorp, en Castellón el de Albocácer, en Teruel el de Albarracín, en Cuenca el de Villar de Humo, en Guadalajara el de Rillo, en Tarragona el de Ulldecona y Montblanc, y en Zaragoza el de Caspe y Mequinenza.

                Su posición más litoral la encontramos en la alicantina Jávea, aunque se emplaza preferentemente en el arco montañoso de orientación Noreste-Suroeste que cruza desde el Montsant a las serranías del río Segura.

                Sus escenas resultan francamente interesantes y sugestivas, destacándose la relevancia de las figuras femeninas. En Alpera pueden verse cazadores ataviados con plumas; en la albacetense Minateda, vacunos y ciervos, representándose quizá un jinete; en La Araña de Bicorp, una cacería de cabras; en Dos Aguas, figuras femeninas con amplias faldas, que parecen dedicadas a la recolección; en la castellonense Valltorta, un combate de arqueros; en la también castellonense Els Cavalls, una manada de cabras conducida a una emboscada por un grupo de arqueros; en La Gasulla del Maestrazgo, una cacería de jabalíes y un toro herido por una flecha; en la Cueva Remigia del Maestrazgo, un acribillamiento de un hombre por arqueros; en el Racó Molero del Maestrazgo, unos hombres-toro; en la turolense Alarcón, unas mujeres dedicadas a la recolección; en El Pajarero de Teruel, una danza fálica; en la turolense Olivanas, un cazador con gorro alto avanzando pausadamente hacia su presa; o en la ilerdense El Cogull, una danza de la fecundidad.

                Los animales más representados son la cabra y el ciervo, frecuentemente heridos por flechas en el lomo y en el vientre. Mientras las cabras se extendieron por las crestas rocosas, los ciervos lo hicieron por paisajes abiertos, coincidiendo con la caída del protagonismo de los olmos hacia el 5000 antes del presente, en la fase Sub-Boreal de aumento del nivel del mar e inicios de la agricultura en la Península.

                En líneas muy generales, se podrían distinguir tres grandes grupos de escenas: el de los guerreros con arco del núcleo del Maestrazgo, el de los rituales propiciatorios del Maestrazgo a Lérida, pasando por Teruel, y el de los cambios neolíticos, observables en los yacimientos de Albacete, Valencia o Teruel.

                Se trataría del arte de unas gentes que estaban asimilando importantes cambios en sus formas de vida, y que consideraron de relevancia plasmarlos en puntos significativos, donde a su modo relataron algunas de sus gestas cotidianas.

                Para saber más.

                Anna Alonso Tejada y Alexandre Grimal, Introducción al Arte Levantino a través de una estación singular: la Cueva de la Vieja (Alpera, Albacete), Alpera, 1999.

                                    

               

               

               

 

 

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