CIFRAS CON HISTORIA. Los pesos indianos que llegaron a España (1765-1805).

18.02.2015 06:45

                

                La afluencia de los metales preciosos indianos resultó crucial para la economía española y europea de la Edad Moderna. Con importantes deficiencias productivas, España no capitalizó debidamente semejante aluvión de riqueza, que terminó por diferentes vías en manos de otros europeos. Conscientes del problema, los gobiernos españoles del siglo XVIII trataron de corregirlo a través de diferentes medidas comerciales, tributarias y políticas con fortuna desigual.

                En ocasiones las cifras del contrabando son más fiables que las oficiales españolas para conocer la afluencia real de metal amonedado a la Península. Las gacetas holandesas, estudiadas por Morineau, nos muestran los ingresos procedentes del tesoro indiano en millones de pesos:

Quinquenio                       Total

1756-60                                76´4

1761-65                                67´9

1766-70                                86´3

1771-75                                76´1

1776-80                                59´5

1781-85                              114

1786-90                              135´1

1791-95                              120´9

1796-00                                49´5

1801-05                              119´8           

                FUENTE: Michel Morineau, Incroyables gazettes et fabuleux métaux. Les retours des trésors americains d´aprés les gazettes hollandaises (XVI-XVIII siècles), Cambridge, 1985, pp. 417-19 y 438-40.          

                El tráfico comercial entre España y sus Indias era un monopolio de la corona centralizado desde 1717 en Cádiz, donde los intereses extranjeros eran preponderantes. Como de poco servía a los españoles semejante sistema, el 16 de octubre de 1765 se modificó parcialmente, autorizándose el comercio directo entre el Caribe y ocho puertos adicionales peninsulares.

                Con los años se permitió esta clase de comercio con otras áreas del imperio indiano, consiguiéndose un fuerte impulso ocasional, refrenado por las guerras en el Atlántico, la tímida disposición de algunos puertos peninsulares y la pervivencia del contrabando, como pudo comprobarse en el quinquenio de 1776-80.

                La afluencia de metales amonedados vivió una época dorada entre 1781 y 1795, cuando las economías mineras de los virreinatos de Nueva España y Perú en menor medida respondieron a la llamada. Cuba, Venezuela y Buenos Aires también aportaron sus riquezas.

                Sin embargo, las guerras promovidas por el estallido de la Revolución francesa tuvieron unas consecuencias muy negativas, especialmente cuando España se alineó contra Gran Bretaña en el Atlántico. Sus derrotas descubrieron la fragilidad de su imperio sobre unos americanos que se sintieron crecientemente agraviados por la política metropolitana, la segunda conquista de América de John Lynch. Con la Emancipación desaparecía una importante fuente de ingresos, capaz de equilibrar el déficit de la balanza comercial de España, que no tendría más remedio que enfrentarse a una dura realidad.

                Víctor Manuel Galán Tendero.