ANÍBAL SE DISPONE A ATACAR A LOS ROMANOS.

15.04.2019 13:00

                El trato dispensado a los iberos.

                “Por su parte Aníbal, que pasaba el invierno en Cartagena, dejó primero que los iberos marchasen a sus respectivas ciudades, con la intención de contentarlos y propiciar su concurso para lo que se avecinaba.

                Asdrúbal recibe el mando de Iberia.

                “En segundo lugar dio a su hermano Asdrúbal instrucciones concernientes a cómo debía ejercer el mando sobre los dominios de Iberia y hacer frente a los romanos en caso de que él se ausentase.

                Los perspicaces traslados de tropas.

                “Y en tercer lugar ideó medidas destinadas a asegurar la situación de Libia: con sólido razonamiento de hombre experto y sagaz hizo pasar a Iberia tropas libias y a Libia tropas iberas, intervención esta gracias a la cual afianzó la mutua lealtad de ambas poblaciones.

                Las fuerzas iberas desplegadas.

                “Las tropas que pasaron a Libia eran tersitas, mastios y, junto a ellos, oretes iberos y ólcades, elevándose los contingentes de dichos pueblos a un total de mil doscientos jinetes y trece mil ochocientos cincuenta hombres de a pie. Había además ochocientos setenta baleares, cuyo nombre significa propiamente honderos, pues de tal práctica reciben su nombre pueblo e isla. A los efectivos mencionados los acuarteló en las Metagonias de Libia a casi todos, pero a unos pocos en la misma Cartago.

                Las fuerzas de Asdrúbal.

                “Procedentes de las ciudades llamadas metagonitas hizo llegar a Cartago otros cuatro mil infantes a título de rehenes y también de fuerzas auxiliares. En Iberia dejó a su hermano Asdrúbal cincuenta quinquerremes, dos cuadrirremes y cinco trirremes, de los cuales contaban con tripulación treinta y dos quinquerremes y cinco trirremes. También le dejó cuatrocientos cincuenta jinetes libiofenicios y libios, trescientos lergetas y mil ochocientos númidas masilios, masesilios, maceos y mauritanos ribereños del Océano; igualmente infantería libia (once mil ochocientos cincuenta), ligur (trescientos) y balear (quinientos), así como veintiún elefantes.

                Polibio reclama la veracidad de sus datos.

                “No debe producir extrañeza la exactitud de nuestra enumeración, ni en el que en lo tocante a las medidas de Aníbal en Iberia llevemos dicha exactitud a un punto que ni siquiera pondría en práctica quien tratase monográficamente el tema. Y tampoco debe suponernos ello una condena de entrada, cual si hiciéramos como aquellos autores que disfrazan sus mentiras con apariencias de autenticidad. El caso es que encontramos en el cabo Lacinio la tabla que Aníbal mandó inscribir en bronce en la época en que recorría los caminos de Italia. Y como juzgásemos que debíamos tenerla por absolutamente fidedigna al menos para los asuntos que estamos tratando, decidimos ceñirnos a lo que allí consta.”

                Polibio, Historia de Roma. Edición de José María Candau, Madrid, 2008. Libro III, 33, pp. 267-269.

                Selección de Víctor Manuel Galán Tendero.

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