ABASTECIMIENTO Y PIRATERÍA EN LAS FILIPINAS DEL XIX. Por Víctor Manuel Galán Tendero.

07.10.2021 16:53

               

 

                Mientras en la península Ibérica los españoles se enfrentaban en una guerra civil, la primera de las carlistas, se afanaban en Filipinas en mantener su dominio.

                El año 1838 no resultó sencillo para el Pacífico español, al golpear un fuerte huracán las islas Marinas, cuyas incidencias fueron seguidas desde Filipinas. Aquí el problema fue la escasez de lluvia, la sequía.

                El abastecimiento de alimentos de la población peligró por ello, y el capitán general Andrés García Camba tomó distintas medidas.

                Se prohibió, en la medida de lo posible, el monopolizar el comercio de granos. También se prohibió la exportación de arroz fuera del archipiélago. Además, se ordenó a los jefes provinciales que alentaran la siembra de maíz.

                Los problemas de avituallamiento en aquel año se agravaron por las incursiones de los piratas musulmanes del Sur, del área de Joló, los llamados moros.

                Los cruceros españoles no pudieron impedir sus ataques entre junio y octubre a distintos puntos de las Filipinas. Con sus ágiles embarcaciones, se lanzaban contra las poblaciones del litoral y apresaban los buques de cabotaje, vitales para el abastecimiento. Además, cautivaban a numerosas personas.

                Solucionar tales problemas fue muy difícil, y las autoridades españolas en Filipinas se tuvieron que esforzar para contener el hambre y los piratas a la vez.

                Fuentes.

                ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL.

                Ultramar, 5155, Expediente 21.

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